Introducción

Esta página está dedicada a los estudiantes que necesiten encontrar información acerca de “La Colonia en Chile”, y se encuentren en el nivel de Quinto Año Básico NB3.
Ha sido construida en base a diferentes páginas de Internet, creación de material educativo por parte de las futuras docentes en formación de la Universidad del Mar, sede de Quillota Tercer Año Vespertino.
El objetivo de este blogspot, es el de contar con una dirección de Internet en base a un tema específico, en el cual el alumno(a) interactúe con todos los contenidos necesarios de aprender y conocer según la temática a investigar.
Esperamos que sea de gran aporte, y que todo el material reunido sea de gran utilidad a la hora de tener que realizar las tareas escolares.
Después del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón muchos conquistadores se dirigieron a los distintos territorios del continente americano para explorarlo y tomar posesión de él en nombre del rey de España.
A lo largo del siglo XVI fueron sometiendo uno a uno a los distintos pueblos aborígenes. Es así como también llegaron a Chile.
La Conquista de nuestro país tuvo características particulares ya que se extendió por muchos años debido a la fuerte resistencia que opusieron los araucanos.
Es así como, de modo general, entendemos por Coloniaa la extensión imperial, social, político, religioso y cultural que se estableció en América durante los siglos XVII, XVIII e inicios del siglo XIX.
En Chile, la Colonia comienza tras el Desastre de Curalaba en 1598 con el establecimiento de la frontera natural entre españoles y araucanos en el río Bío Bío. La región ubicada al sur de dicho río quedó en manos de los indígenas, mientras que las tierras ubicadas al norte fueron gobernadas por los españoles comenzando así la Colonia en Chile. Otros enclaves españoles fueron Valdivia y Chiloé.
Esta etapa, que se prolonga hasta la revolución de la Independencia, se caracterizó por un constante cambio de gobernadores, cuya preocupación principal fue proseguir la guerra contra los araucanos y luchar contra los frecuentes cataclismos naturales (terremotos, donde destaca el producido en 1647 bajo la gobernación de Martín de Mújica y Buitrón) que sufría el país.

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Evaluación

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La Colonia en Chile

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La Colonia en Chile
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La Epoca Colonial en Chile

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Periodo Colonial

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Periodo Colonial
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La Pintura Colonial en Chile

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Las primeras pinturas llegadas a Chile fueron representaciones religiosas importadas, que eran realizadas por artistas y artesanos españoles, italianos y flamencos. Fueron transportadas por mar desde Europa, comenzando inmediatamente a reproducirse las primeras pinturas sudamericanas al estilo occidental, bajo la creación de talleres locales que desempeñaron el importante papel de implantar y popularizar las corrientes artísticas europeas, imponiéndose los estilos italianos. Desde 1650 hasta 1750 se implantó en Chile el gusto español, en especial el de la escuela sevillana. A partir de mediados del siglo XVIII se produjo un cambio y comenzó a dejarse sentir la influencia francesa.

Influencia italiana y flamenca
Los pintores extranjeros que destacaron fueron tres italianos: el jesuita Bernardo Bitti (1548-1610), Angelino Medoro (1576-1631) y Mateo Pérez de Alessio (1547-1616). El estilo que estos pintores establecieron en Lima tenía como referente el manierismo italiano.

El trabajo de Angelino Medoro llegó a Chile conservándose una pintura y varias personalizadas. La pintura firmada es La Virgen con el Niño (1602), San Francisco y Santa Clara. Se trata de la pintura occidental más antigua conservada en Chile, con un claro estilo del Cinquecento.

Desde 1620 comenzó a notarse en el Virreinato del Perú la influencia flamenca, la cual tuvo presencia gracias a una técnica que se mostró esencial para expresar las imágenes: el grabado. De este modo, las imágenes en tinta fueron importante en la culturización de América Latina, continente falto de modelos plásticos a imitar. El grabado adquirió aún más importancia, y las estampas se convirtieron en la principal fuente de inspiración.

La principal figura de la escuela de pintura flamenca fue Pablo Rubens (1577-1640); difusor de las glorias de la monarquía de los Habsburgo y de la fe católica. Sus pinturas llegaron al Virreinato del Perú y sirvieron de inspiración a los pintores locales que imitaron su estilo compositivo, su interpretación de la figura humana y los paisajes.

La escuela española
El europeísmo de la cultura barroca, y la aceptación en la ciudad de las corrientes artísticas italianas y flamencas facilitó la proyección de éstas en América y concretamente en Chile. Coincidió con el gran momento de la escuela de pintura española, con residencia en Andalucía y en la ciudad de Sevilla en particular. Al respecto destacan Zurbarán y Murillo.

En lo relativo al ingreso del modelo sevillano en Chile, este se realizó a través de los grandes centros urbanos del Virreinato del Perú. Fue en la escuela de Cuzco donde en principio se hizo evidente la presencia del gusto español. Es aquí donde Francisco de Zurbarán (1598-1664) va a lograr gran influencia en los pintores criollos. Zurbarán alcanzó el éxito por la producción de series monásticas, que posteriormente fueron realizadas para la exportación a América. En tanto, Bartolomé Murillo (1618-1682) se destaca por su estilo colorista y costumbrista, y que también terminó pintando parte de su producción para el mercado americano. Ambos pintores destacaran por su influencia a partir de la segunda mitad del siglo XVII y la primera mitad del XVIII.

El Virreinato del Perú y su influencia
El Virreinato del Perú contaba con escuelas de considerable interés, como Quito, Cuzco o el Alto Perú, los cuales exportaron lienzos y esculturas, que sirvieron a diversos talleres chilenos para iniciar su propia producción.

De Quito destacó sobre todo la obra de imaginería. Esta técnica quiteña se inspiró en artesanos españoles, de los que destacan Martínez Montañés, Alonso Cano y Pedro de Mena. La pintura de Quito fue trascendental para los adherentes chilenos al óleo, quienes la imitaron.

Los talleres limeños contaron con numerosos escultores y talladores sevillanos que durante el siglo XVII se establecieron en Lima. La pintura limeña, en tanto, se vio influida por artistas italianos y por la abundante exportación de lienzos zurbaranescos.

Últimos tiempos de la Colonia

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Desde comienzos del siglo XVIII, la calidad del personal administrativo que llegaba a Chile mejoró, con la nueva dinastía de Borbón, encabezada por Felipe V. Durante este período, los gobernadores fueron más competentes, dignos, respetables y trabajadores.

Dada la paz que existía en ese entonces, fundaron ciudades, realizaron obras públicas y reformas administrativas y económicas.


Ambrosio O’Higgins fue el más importante de estos. Padre de Bernardo O’Higgins, nació en Irlanda y se trasladó a España cuando cumplió los 29 años, luego de que, como católico, sufriera las persecuciones del protestantismo en Gran Bretaña. A los 36, viajó a Buenos Aires, para dedicarse al comercio. Más tarde, llegó a Chile contratado por su compatriota Juan Garland, para hacerse cargo de las fortificaciones de Valdivia, donde inició su carrera militar-funcionaria. Fue comisario de guerra, capitán y teniente coronel, brigadier, general, intendente de Concepción, gobernador de Chile y virrey del Perú.


Dentro de su gobierno realizó varias obras públicas:


• Casetas para los viajeros entre Mendoza y Santiago

• Trazado del camino entre Santiago y Valparaíso

• Construcción de los tajamares del río Mapocho, para evitar las inundaciones

• Continuó con los trabajos de la Casa de Moneda

• Restauración de la fachada de la Catedral de Santiago

• Fundación de las villas de Illapel, Combarbalá y Vallenar, Santa Rosa de los Andes, San José de Maipo, Constitución, San Ambrosio de Linares y Santa Luisa de Parral.

• Ordenó el repoblamiento de Osorno en 1796


En el umbral de la Independencia


En el siglo XIX Chile se vio invadido por una gran epidemia de viruela, que causó estragos en la población. Mientras, en Europa, los hechos giraban en torno a la Revolución Francesa, y en España Carlos IV dejaba el gobierno en manos de sus favoritos.


Fue en este momento que la Corona designó al último gobernador antes del período de la Independencia, Luis Muñoz de Guzmán (1802-1808), quien celebró en 1803 el último parlamento de Negrete con los mapuche; continuó la construcción de las obras publicas que dejaron a medias sus antecesores e inició los trabajos del nuevo edificio de la Real Audiencia, la Aduana, el Hospicio y el Tribunal del Consulado (hoy sede del Museo de Arte Precolombino). Además, introdujo la vacuna contra la viruela.

La Vida Cotidiana

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Durante el siglo XVIII la vida familiar cambió rotundamente. Las reuniones sociales adquirieron gran importancia entre la clase alta y media. En ellas, las mujeres se dedicaban a jugar a la lotería, a las prendas y al tonto (juego de naipes), mientras que los hombres jugaban ajedrez y damas. Las familias, sin embargo, siguieron siendo muy numerosas, y los matrimonios eran acordados.

La clase alta comenzó a buscar todo tipo de vestidos y muebles de lujo, adquiriendo la moda femenina un sello propio, donde los colores oscuros fueron reemplazados por otros más alegres y llamativos. Los hombres, en cambio, mantuvieron el típico traje que se usaba en Europa: casaca y chaleco, calzón corto, medias de seda, ligas de lujo, zapatos con hebillas, bastón y espadín.


Los encuentros en la calle eran muy bien vistos, ya que después de la siesta -cinco de la tarde- las tiendas se abrían y aparecían los paseantes por el puente de los tajamares en Santiago, quienes habitualmente conversaban sobre la guerra contra Inglaterra, noticias de España o los sucesos más importantes que ocurrían en la ciudad.


Más tarde, estas misma conversaciones pasarían a convertirse en importantes tertulias en la casa de algún criollo acomodado.


La educación


En el siglo XVI funcionaron escuelas donde enseñaban a leer y escribir a los soldados y más tarde a criollos y mestizos. Eran escuelas básicas, y si alguien quería seguir estudios superiores debía viajar a Perú.


En 1595 los dominicos fundaron el Colegio de Santo Tomás y los jesuitas el de San Miguel, donde se impartían clases de latín, filosofía y teología. En 1608 se creó el Seminario de Santiago, destinado a formar sacerdotes. Más tarde, ambos colegios fueron elevados a la categoría de Universidades Pontificias, en 1619 y 1621, respectivamente, por autorización papal, aunque después desaparecieron cuando se creó la Real Universidad de San Felipe, en 1738.


Las mujeres recibían instrucción en los conventos de monjas, donde aprendían a leer, escribir, bordar, cocinar, cantar, e incluso, bailar.

La Iglesia

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Desde los comienzos de la época de la Conquista, los sacerdotes venían dispuestos a evangelizar a los indígenas y convertirlos al cristianismo, con lo que se cumplía el fin espiritual de la colonización.

En un principio, los sacerdotes que se radicaron en Chile fueron capellanes de ejército, que incluso tuvieron que participar en combates más de alguna vez. Más tarde, se dedicaron a convertir a los aborígenes sometidos tras dichas guerras, y otros fueron misioneros en tierras de Arauco.

La institución religiosa tuvo un papel muy importante en la colonización americana, especialmente en Chile. Los Reyes Católicos y sus sucesores estuvieron obligados a promover la evangelización y constituyeron un Patronato Real sobre la Iglesia, por el que se aseguraba la retribución (remuneración) del clero, la construcción de iglesias, catedrales, conventos y hospitales. El clero también percibía en muchos casos el tributo del indígena y disponía de haciendas trabajadas mediante encomendados, esclavos indígenas o asalariados.

Dominicos, franciscanos y jesuitas

El clero, en esta época, comenzó a aumentar considerablemente. Solo en Santiago, a mediados del siglo XVII, existían 200 religiosos. Para la Corona era mucho más fácil “dar el pase a América” a las órdenes religiosas y no a muchos sacerdotes en forma individual.

Los dominicos y los franciscanos comenzaron una labor misionera cerca de los pueblos indígenas utilizando la persuasión para convencerlos, aunque también existían algunos evangelizadores que solo vinieron a hacer fortuna a América.

Los franciscanos fueron los primeros en llegar a Chile, pero además de estas órdenes aquí se encontraban los agustinos, los mercedarios y los jesuitas. Estos últimos, gracias a la influencia del padre Luis de Valdivia y de la guerra defensiva, consiguieron extenderse en la región araucana.